Madurado al menos 12 años en barriles de whisky tradicionales de roble americano ex-Bourbon que suavizan y agregan carácter, impartiendo notas de vainilla y miel, para luego ser trasladado a barriles de roble español ex-Jerez oloroso, durante nueve meses adicionales, lo que aporta profundidad y plenitud de sabor, con notas de fruta y dulzura de nuez.